índice las fotos de algo más de 2 años. Adios a las semblanzas, a todas las caras, cuerpos, lugares y gentíos que tenían lleno mi pc y que desde ayer se redujeron a la mínima expresión. Buah. Mínima expresión gracias a la virtud del correo electrónico que me premitió recuperar cerca de un 15 % de lo elaborado con tanta quietud y paciencia. Y digo que por eso vuelvo, para rellenar ese vacío de recuerdos de correrías. Sólo tendré que empezar a recopilar día a día fotos y más fotos, en carreras, en kedadas, en entrenamientos, en salidas, en metas, en sprints parando el reloj o adelantando a compañeros de charla virtual entre los que no está ninguno de la foto, primer, segundo y tercer clasificados en Donosti, por que seguro que no se juntarían con nosotros, locos de atar, insufribles conversantes en cenas premaratonianas y maleantes de no se sabe qué tiempos haremos.
Tras, según el dietario, casi cuatro meses de entrenamientos para preparar el Maratón de Donosti, vengo a soltar un rollo sobre el poli de Aluche donde entrenamos los locos de rosa/fucsia o lo que le queráis llamar a este grupo de gente que nos juntamos en esas instalaciones patrocinados por Cándido.
Este polideportivo que por circunstancias del destino tanto he disfrutado de pequeño con las
escuelas municipales de basket en pabellón cubierto, como la extinta liga de basket donde los pabellones no eran ARENA sino simples pabellones o yendo a la piscina tanto en verano como en invierno, aún a riesgo de salir con el bañador en una mano y nada en la otra gracias a los robos siempre infravalorados, o chutando patadas al balón entre los 3 palos en lo que antaño era el campo de las setas, hoy reconvertido a pequeños campos de fútbol 7 donde supongo que está la verdadera entrada de dinero para las arcas del distrito, esta francamente en mal estado. Si bien es una de las pocas pistas de atletismo del distrito (sic) el estado general de las instalaciones está en un deterioro del que se hacía eco la prensa madrileña, amén de perjudicar a los usuarios -un compañero de entrenos, José M., se abrió la cabeza durante el calentamiento y lo único que le pudieron ofrecer del botiquín fueron aspirinas y algodones.
También, para los que crean que esto se hace con mala intención, quizás estén en los cierto, me hago eco de otra noticia sobre una reforma que esperemos llegue a buen puerto. Solo habrá qué ver que deparan las elecciones del año que viene, la reforma de la A-5 a su paso por las espaldas vs. el derribo y construcción de nuevas, y por supuesto, caras casas que traerán al barrio y al distrito tanta gente como la propia operación campamento permita.
Me he juntado con una panda de piraos increible en estos días previos al Maratón de Donosti. Una panda de tarados a los que nos une la pasión por correr y con los que desde luego comparto afición. Hemos estado barriendo desde finales de septiembre todas y cada una de las a-de-ese-eles del país en busca de mensajes que satisfacieran cada momento de nuestra preparación para lo que nos toca el domingo, 42 kilómetros y 195 metros de disfrute. A todos ellos me gustaría desearles desde este rincón blogger la mejor de las competiciones, que sufran lo menos posible dentro del sufrimiento que nos supondrá el paso de los kilómetros y salud, mucha salud.
En el PW ha ocurrido lo que no debería pasar en días como estos. La pérdida de un billete de lotería sume al depositario en la peor de las desgracias. Esa persona que se ofrece humildemente a portar un décimo en el que muchos tienen ilusiones y sueños a la par que agujeros que tapar. Fotocopias por aquí y por allá para los demás y uno se queda con la sensación de portar todo eso que los demás ansian.

En definitiva y a lo que vamos, que éste se pierde; carreras por los pasillos, lágrimas en los rostros, incertidumbres en las miradas, palabras descontroladas y verbos despotricados sobre las personas, en concreto sobre una, la más desgraciada, la depositaria, la persona que ofreció su bolsillo para no manchar el de los demás, la que dijo que no le importaba y sobre la que caen ahora maleficios y perversos conjuros: 'la fostio' dice aquel mientras otro aplaca su rabia cuando aún quedan décimos por comprar e ilusiones por compartir.
Cuando se juega, si es que se juega porque la otra opción es no jugar, en tropel o en manada, como dice un compañero, pueden ocurrir estas cosas, que los que querían hacerse ricos se hacen inmundos y los que ya eran gente de bien son convertidos al ostracismo de la ludopatía solitaria.
Y en esas andábamos sube, baja, sube, baja cuando terminamos La Dolorosa que en un abrir y cerrar de ojos nos pusimos en el kilómetro 42’195, punto en que la organización tiene a bien hacer coincidir este paso simbólico del maratón con el vadeo del río Adaja, donde por falta de entendimiento que no ganas, nos quitamos zapatillas y remojamos nuestros pies. Casi, a toro pasado y a sabiendas del día que hizo, es mejor meter los pies con las zapas puestas, pues entre la parada, el sentarse a secarlos, etc. no compensa con las ….y pico horas que llevábamos.